Una chica normal de vacaciones con su hermano mayor, sin sus padres junto a ella. En su vida ha tenido novio, no ha dado su primer beso y eso es traumatizante para ella. Sueña con el día en que pod fín logre darlo, ese día ¿Está cerca?, no lo sabe pero nunca pierde la esperanza de hacerlo. Aclaro que el personaje de 'Joseph Smith' es mas bien Joseph Jonas, pero le cambie el nombre para que no se viera tan obvio.
Me mudo a metroflog!
Día 5

6 de Junio de 2006
Aunque dije que no me expondría yo misma, tenía que ir a hablar con Joseph, quería saber un poco más de la situación, seguía sin entender por qué tanto relajo por un ¿Engaño?, debía haber algo más detrás de eso.
Ya me había decidido, iba a buscar a Joseph que el día anterior nunca se apareció.
Me levanté “temprano”, me arreglé con mis jeans relavados y raspados de la rodilla, una blusa blanca con dibujitos negros, cepillé mi cabello y me salí para hacer mi búsqueda; buscaba a Joseph.
Salí casi a urtadillas porque si mi hermano me veía salir, me diría que me quede guardada en mi cueva otra vez, ¿Pretendía que me quedara dos mesesotes atada a mi habitación de hotel?, que bobería.
–¿A dónde vas? – Dí un salto del susto que esa preguntá me causó, pero, ¿Será él?, esa voz es inolvidable.
–Joseph, me asustaste. Estaba por irte a buscar, pero veo que me ahorraste el trabajo– Ahí estaba el, recargado en la pared con los brazos cruzados, que sensual imágen.
–¿Buscarme para qué? –Levantó una ceja.
–Busco explicaciones.
–Eso supuse– Se despegó de la pared bajando los brazos a sus costados y caminando hacia mí, me tomó del brazo e hizo que nos sentaramos en una de las bancas del “balcón” donde estaba mi habitación. –Adelante, pregúntamelo.
Y justo cuando estaba por abrir la boca, era como si todo pasara en cámara lenta, escuché unas llaves sonar, la perilla de la puerta del cuarto de Dylan estaba tintineando, era obvio que él estaba por salir y no quería que me viera sentada ahí con Joseph, o lo mata, o me mata a mí por estar con un “chico a solas”. Sobreprotector, ¿Lo mencioné antes?.
–Demonios, ven. Entra aquí– Le dije jalándolo del brazo, quién sabe como le hice pero abrí la puerta de mi cuarto en un abrir y cerrar de ojos. Casi salimos disparados al correr de la banquita a mi habitación. Por fortuna logré encerrarnos antes de que Dylan apareciera afuera. –Shh–Continué mientras paraba mi dedo índice en la boca y ponía mi oído sobre la puerta para asegurarme de lo que pasaba afuera. –Creo que se fué– Dije en voz baja.
Apenas iba a despegarme de la puerta cuando mi oído retumbó y no pude evitar soltar un pequeño grito, Dylan había tocado la puerta.
–¿Qué sucede ahí adentro? –Dijo mi hermano con desesperación. –¿Por qué gritas?, ¡Habreme la puerta!.
–¿Y ahora qué hacemos? –Dije con una mano en la cabeza dando a entender mi preocupación. –¡Ya sé, escóndete en el baño! – Le daba leves empujoncitos hacia la puerta del baño.
–Pero...
–¡Ándale! –Lo apresuré.
–¿Qué sucede ahí adentro?, ¡Rachel ábreme en este mismo instante! – Dylan estaba ¿Molesto?.
–No abras ni hagas ruido hasta que yo venga– Y cerré la puerta del baño sin hacer mucho ruido y corrí hasta la puerta “principal”. –¡Ya voy, cálmate! –Dylan nunca dejó de golpetear la puerta para que la abriera.
Le abrí.
–¿Qué sucedía eh? –Preguntó asomandose tras mi hombro para serciorarse de la situación.
–Nada, ¿Por qué debería estar pasando algo? – Respondí segura.
–¿Por qué gritabas?, ¿Por qué tardaste?, ¿Estabas con alguien? –Que horror.
–De una por una– Reí. –Porque, veía una película y cuando golpeaste la puerta me asusté–Levantaba un dedo de la mano cada que respondía una pregunta. –Porque... estaba en pijama– Tartamudeé al no saber que responder. –Y no, estaba sola. No me dejas ni hablar con la mucama.
–No te creo hermanita, ¿Desde cuándo te cambias para abrir la puerta? – Me atrapó.
–Pues yo... yo... solo... esque pensé que era alguien más, ya sabes trabajadores del hotel, alguien que venía a dejarme algún recado, cosas así. ¿Querías que le abriera la puerta a un extraño con mi pijama?, vamos Dylan la has visto, ¿No son provocadoras? –Lo estaba retando.
–Si hermanita–Me dió un “sape”. –Pero sabías perfectamente que era yo cuando grité, ¿Ya no reconoces mi voz? –Valla que era astuto.
–Eres un odioso, ya te dije, la tele estaba prendida y cuando tocaron lo primero que hice fué quitarme mis shorts y ponerme estos jeans, después de escucharte, ya era tarde ya comanzaba a cambiarme de ropa– Oh, pero valla que los dos somos rápidos.
Dylan me miró con recelo pero creo que al fín lo convencí de mis mentiritas.
–Como sea, en fín, vengo a avisarte que iré al cine con unos amigos– ¿Cine?, Sí claro –No quiero que te metas en problemas, no me tendrás aquí para protegerte– Pero tengo a Joseph, pensé.
–Oh valla, como si te necesitara.
–Me necesitas, creeme. –Dijo en tono creido y arrogante.
Le hice gestos, y como de costumbre, el me siguió la corriente.
–Que infantil eres, bueno ¿Eso era todo?, sabes que puedo cuidarme.
–Así es niña, ya me voy. Estas advertida–Se fué.
No dejé de verlo hasta que dió vuelta por ese pasillo rumbo a las escaleras del hotel, y se marchó.
–Lo siento, si mi hermano te hubiera visto te juro que nos arranca la cabeza, y la pone junto a nuestros cuerpos para que veamos como sufrimos– Le dije mientras lo sacaba del baño, es bochornoso.
–Da igual, si fueras mi hermana menor te cuidaría igual o peor.
–¿Ah? – Cuestioné desentendida.
–Rachel por favor, no me vas a decir que ningún tipo se ha querido sobrepasar contigo. ¿Oh si? – Que razón tenía, hacía unos cuantos meses un hombre trató de manosearme en la fiesta de dieciséis años de mi prima Lissa
Nunca me ví a mi misma bonita, atractiva, linda ni mucho menos. Y en la fiesta de Lissa no fué la primera vez, tal vez Dylan y Joseph tendrían razón, solo quieren cuidarme.
–No estamos hablando de eso. – Lo evadí.
–Entonces es cierto, lo hicieron. – Dijo con asombro acercándose a mí y agarrándome de los hombros. –¿Nunca han llegado lejos verdad?.
–No, Joseph no...¿Podríamos hablar de lo demás? –Me puse nerviosa, sentí que él tenía todas las intenciones de maldecir a alguien, a ese quien se halla pasado conmigo. Que lindo gesto.
–Sí, claro. Lo siento– Me soltó. –Sentémonos–Hizo ademanes para que los dos nos sentaramos en mi cama.
–Bien, Joseph sé que hay algo más, algo detrás de todo lo que me dijiste de James y su prometida, un hombre jamás se aferra a una mujer así, ya debió aparecer otra en su vida. ¿No puede solo olvidarlo?
–¿Cómo, no crees que un hombre se puede enamorar de una sola mujer sin voltear a ver a otra con deseo? –Me interrumpió.
–No es que no lo crea, es solo que no es naturaleza del sexo masculino enamorarse profundamente– Bajé la mirada, me daba penita decir todo eso pero era la verdad, en las películas todo termina en felicidad, en las novelas, siempre terminan juntos los protagonistas, y en la vida muchos matrimonios terminan siendo felices por el resto de la eternidad, pero todo tenía sus cosas malas, si un hombre se enamora es porque ya había estado con cientos de mujeres antes. Mi hermano por ejemplo, aveces creo que el nunca encontrará el amor verdadero. Pero mejor dejo eso aparte.
–Eso no es cierto, habemos personas que nos enamoramos hasta el final–Levanté la mirada con asombro.
–¿Ya te haz enamorado antes?. –Abrí los ojos lo más que pude.
–No en realidad, pero sé que cuando ese alguien llegue, la amaré a morir–Aww, eso fue super lindo, y más si viene de parte de un hombre, ellos siempre salen con su frase de “Soy mucho cabrón para una sola vieja”, eso me dió a entender que la frase de Joseph sería algo como “Soy mucho hombre, como para engañar a mi enamorada” y eso era bueno...creo.
–Pues ya somos dos.
–Bueno, como te decía, no quería decirte esto porque sé que te vas a asustar pero, dos días después de que James descubrió todo, Tyara, su prometida apareció muerta, lo vimos en las noticias, no sabemos quién fue. Yo supongo que fue James, él cree que yo lo hice y después de charlar y aclarar las cosas, su rencor hacia mí creció más y ahora no deja de preseguirme y querer hacer mi vida de cuadritos.
–Bueno la verdad, no entiendo la mente masculina pero, ¿Si tu ya le dijiste que no fuiste tú, por qué tanto pleito? –Seguía preguntando.
–Ok, escucha te revelaré algo pero tienes que prometerme que jamás le dirás a alguien.
–Lo prometo– Levanté mi mano derecha.
–James y yo en un tiempo atrás nos encargamos de un tipo.
–Y al decir “nos encargamos” te refieres a... –Cuestioné.
–Rachel, él y yo matamos a un hombre, ¿No lo entiendes?. Ya lo hice una vez, James está casi seguro que yo lo hice con Tyara– Eso era espelusnante, ¿Joseph un asesino?.
–¿!Qué!? –Me levanté velozmente de la cama. –Estás mintiendo, ¿Verdad?.
–¡No, Rachel no lo hago! – Se puso como histérico, no sé porqué pero lo hizo. Pero comenzó a gritarme. –¡Si te digo esto es porque a pesar del tiempo que tenemos de conocernos, te tengo confianza!.
–Joseph, lo siento, no pensé que te fuera a afectar lo que dije– Traté de apasiguarlo.
–Lo siento esque... –Se calmó.
–Está bien, lo entiendo– Le sonreí sentandome en la cama otra vez. –Y gracias por tenerme confianza– Me sonrió.
–Entonces creo que ya sabes todo sobre... James.
–Sí, pero no entiendo por qué estás en un hotel, teniendo casa propia en la ciudad.
–Esos tipos fueron a mi casa a hacerme daño, me vine para acá y me persiguieron. Por culpa suya nadie quiere estar conmigo, por ahora no tengo amigos– Su cara puso un gesto de ...¿Tristeza?.
–¿Y tus padres? – Pobre.
–¡Hey!, tengo veintiuno. Vivo por mi cuenta, así que como te dije, no tengo a nadie.
–Pero ahora me tienes a mí– Puse mis manos por encima de las suyas sonriendo. ¿Yo hice eso?.
–Sí, eso creo– Sonreímos...otra vez. –Gracias– Me abrazó... ¿!ME ABRAZÓ!?
–Oh Joseph– Dije en tono de ternura.
–¿No crees que ya es hora de que me digas Joe? –Nos despegamos de ese abrazo tan especial, tan electrizante que hizo que una chispa extraña recorriera todo mi cuerpo.
No nos habíamos separado del todo, estabamos a escasos centímetros uno del otro, y no sé porqué no podía dejar de ver esos hermosos ojos cafés. Esa mirada cautivadora que me hipnotizó, más bien me idiotizó, ninguno de los dos nos movíamos. De la nada sentí como el se empezaba a acercar cada vez más. Cerré los ojos porque sabía que si estaba soñando almenos así no despertaría de golpe, duraría más.
Estabamos los dos sentados en mi cama, uno justo enfrente del otro, al sentirlo casi tocar mi rostro, me puse más nerviosa que cuando salía en “la escolta de honor” en la escuela primaria.
Sentí ese roce de sus manos en mis mejillas, y como si todo fuera un hermoso sueño, sentí sus labios puestos sobre los míos. Yo no me moví ni un solo milímetro. Era hermoso saber que sus labios presionaban los mios con dulzura y ternura. Mi primer beso.
Quería llorar, quería reírme como una maniaca, estaba felíz. Realmente feliz, contenta a más no poder.
Cuando todo terminó, abrí los ojos lentamente queriendo pensar que nada había sido un sueño, sus manos lentamente se alejaron de mi rostro, y me sonrió. No podía creerlo de verdad estaba que no me la creía, siempre pensaba que eso jamás me iba a pasar a mí, que nunca daría un solo beso.
–Joe... – Al fín le había dicho Joe, no Joseph.
–Cuando dices eso suenta...muy lindo– Me sonrió.
–Joe, tú... –Tartamudeaba –...me besaste– Toqué mis labios con asombro.
–Lo siento, si te molestó, no pasará de nuevo yo... –¿Bromeaba?.
–Está bien Joe, fué lindo–Me sonrojé.
–Me gustas, ¿Lo sabes?, Eres muy bonita y sé que puedo confiar en tí– Oh por Dios, que cosas decía.
Me quedé en shock ante sus palabras.
–Joe, tengo que admitir que tú también me gustas. ¿Y cómo sabes que en casa no me espera un novio? – Espero no haber arruinado el momento con esa pregunta.
–Porque lo sé. Se te nota. No eres de esas chicas que están hablando treinta horas al día por celular, no te la pasas hablando de “el” y no estás obsecionada con regresar, así que simplemente lo sé– Buen punto. – De verdad quiero protegerte, no quiero que algo malo te pase, y menos si es por mi culpa.
–No pasará nada Joe, te lo aseguro.
Entrelazamos nuestras manos, todo parecía sacado de una película de amor.
¿Pero ahora qué?, No somos novios, ni pareja, ni nada de eso ¿Verdad?.
Lo que siguió, no fue nada importante que digamos, y mucho menos comparandolo con tremendo besote que me dió, sigo emocionada.
La pasamos viendo televisión en mi cuarto, el me hacía reir con sus estupideces, la pasamos bien. Primerva vez que me quedo en el cuarto todo el día sin emitir una sola queja.
Ya estaba anocheciendo, y recordé que en cualquier momento llegaría Dylan.
–Joseph, digo Joe–Estabamos recostados. ¡Solo recostados! En mi cama viendo más televisión, y brinqué levemente al acordarme que mi hermano era tan capaz de romper la cerradura de mi cuarto.
–¿Qué? –Preguntó despreocupado.
–Dylan, Joe nos mata, nos va a matar. –Yo y mi “Dylan nos va a matar”
–Correme– Jugó.
–No encerio Joe, vamos te acompaño a tu habitación–Lo jalé de la mano.
–¿Enloqueces?, no dejaré que regreses tu sola, yo puedo irme por mi cuenta– Besó mi mejilla.
Dios esto cada vez era más hermoso para mí.
–Hasta mañana– Me despedí.
–Hasta mañana.
El mejor día de mi vida...hasta ahora.
No pasó ni media cuando mi estómago me recordó que no tenía alimento alguno en mí. La compañía de Joe me hacía perder el sentido del...¿Hambre?.
Salí con precaución a cenar algo, Dylan no aparecía y Joe ya se había ido. Así que me dirigí hasta el comedor del hotel y pedí de cenar. No tenía por qué pagar nada porque mis padres ya se habían encargado de eso.
Ya había terminado y estaba por regresar a mi habitación.
–Tú eres la amiguita de Smith– Escuché que alguien se dirigía hacia mí.
–¿Qué quieres? – Estaba nerviosa.
De pronto ese individuo se paró frente a mí y me jaló hacia a fuera del comedor. Donde nadie pudiera vernos.
–¡Suéltame! –Le grité.
–No dulzura, tienes que escucharme bien, tu te irás conmigo esta noche, y si de verdad le importas a tu noviecito Smith, irá a buscarte– Sínico.
–¿!Wade, qué demonios haces con mi hermana!? –¿Ese era Dylan?. –¡Déjala ir!.
–Dylan, ella es... –Aún no me soltaba.
–Rachel, ¿tú conoces a Joseph Smith? – Preguntó atónito.
–Sí– Le respondí con miedo. –Somos...él y yo somos amigos.
–No puedo creerlo– Me regañaba. –No quiero que vuelvas a verlo de nuevo, ¿Entiendes?.
–No Dylan no entiendo, y ya te lo dije, sé cuidarme sola. No necesito que me digas con quién juntarme y con quién no– Porfín forcejé lo suficiente como para que el tal Wade me soltara.
–Haz caso, véte a dormir– Señaló con el dedo mi habitación a lo lejos. –No sabes la reputación que tiene ese tipo por estos rumbos.
Pero claro que lo sabía, y me reí burlándome de él, insinuando un “Si lo supieras”. Pero le prometí a Joe que no diría nada, así que quedé callada.
Me fuí a mi habitación y bañé, trenzé mi cabello, y por no dejar puse música en my iPod para relajarme aunque sea un rato, y olvidarme de todo. Hasta que me quedé dormida.
Día 4

5 de Junio de 2006
La noche de la fiesta, y de todo lo que me pasó con Joseph y James, no podía dormir, me quedé haciendome un millón de preguntas sobre todo, como ¿Tendrá todo eso que ver con que Joe me dijera que él vive aquí pero se está hospedando en un hotel?, rentar una habitación en la misma ciudad donde vives no tiene sentido, ¿Cómo fue que James “venció” a Joe en el pasado?, ¿De verdad no tengo por qué preocuparme?, todo me aterraba, todo me daba vueltas en mi cabeza.
El día siguiente, solo salí de la habitación para ir a ingerir alimentos, pero Joseph nunca apareció. ¿Será que esa es una de sus tácticas de protección?. No podía dejar todo en manos de Joseph, digo el prometió cuidarme pero no iba a exponerme yo sola, peligro y por mi culpa él sale lastimado, yo estaré alerta.
Todo le día estubo aburrido, mi hermano Dylan iba y tocaba mi puerta cada dos minutos, ¿No tenía nadie con quien estar?, o ¿Sólo quería que yo estubiera allí encerradota para no darme cuenta de lo que el hacía?. ¡Puff!, eso me tiene sin cuidado.
A las pocas horas se escucharon como veintemil chavos riendose, gritando, cantando, y todo ese rollo. De seguro mi hermano ya se había echo popular por estos rumbos, y ya había hecho una fiesta en su cuarto, ¿Un cuartito con un millón de personas allí?, que risa. Era mi oportunidad perfecta para irme en busca de Josep, mi hermano estaba perfectamente ocupado con su “popularidad” que no se daría cuenta que yo no estoy.
Ya estaba decidida a buscar a Joseph.
–¿Piensas salir? –Oh, no. Era mi hermano justo frente a mi habitación en ese valconcito con varios otros chicos, me tomó de sorpresa cuando yo justo abría la puerta.
–¡Claro que pienso salir! –Le respondí sin titubear. –Tengo hambre, ¿Pensabas que me iba a quedar encerrada solo por que quieres que lo haga? –Le dije casi peleando con el.
–Adentro hay comida, y de sobra. Entra y atragantate–Ash, el me quitaba todas las intenciones de salirme con la mia. Pero ya estaba anocheciendo y el quería cuidarme. ¿O fasitidarme?, da lo mismo, me cuide o no solo me fastidia.
–No gracias, prefiero ir al comedor o...por ahí– Le respondí evadiendo a sus compañeros de fiesta para abrirme paso hacia las escaleras del pasillo.
–¡O buscas algo de comer aquí, o te tendré vigilada el resto de nuestra estancia aquí, hermanita–Sus tontos hermanos se rieron ante su comentario, me sentí como una miniatura con voz aguda y chiquita así como en las caricaturas, ¡Ash! odio que me diga hermanita. Pero ya era tarde y pensé que si Joseph no había ido a buscarme, era por alguna razón. Él ya sabía donde está mi habitación y no creo que no halla venido nada más porque sí. Tal vez Dylan tenía razón y debía quedarme, pero nimodo de decirle “Oh, ¿Sabes qué? Ya no iré a buscar a Joseph, me quedaré a comer algo aquí”. Y mejor solo lo hice.
–Si, como quisieras estar vigilandome antes de buscarte a una tipa con quien revolcarse–Le regresé la burla de antes con sus amiguitos esos.
Entré a su cuarto y asi era, habia como diez cajas de pizza a medio comer, música, personas bailando, otros besándose. Todo eso que hacen las personas en una fiesta. Tomé unas tres rebanadas de pizza y una botella de refreso, de esas de un litro entero y me largué a mi cuarto a comer agusto no sin antes darle a mi hermano una mirada fea, la cual me regresó.
Ya cenada, bañada, y arreglada para dormir, pensé una y otra vez en Joseph, había algo en él y de lo último que platicamos que me tenía con ansiedad de algo, como si algo me ocultara, como si algo no me quisiera contar.
Día 3

4 de Junio de 2006
No, no, no. Hoy todo pasó tan rápido que es como si lo estubiera viviendo una y otra vez. Así fue como pasó todo: Aquí estoy yo, en mi cuarto viendo que traje de baño ponerme, no soy de esas chicas que aprovechan cualquier oportunidad para ponerse la falta más corta del mundo con la blusa mas embarrada de todas, que aveces ni ropa interior traen, eso me parece de lo más repulsivo, una chica bien debe darse a respetar. Bueno, el punto esque cuando decidí porfín ponerme uno completo, con un lindo pareo en la mano, pueso que me puse un short de mezclilla para salir del hotel, digo que oso salir en traje así nomás caminando muy campante como si nada. Me termino de arreglar en la alberca.
Bien ya estoy aquí, casi no hay nadie, imagino que todos aprovechan la oportunidad y se largan de una vez a la playa, si no esque allá se durmieron con sus fiestas típicas de adolescentes, no la verdad yo no soy así.
Un asiento vacío, bueno casi todos están vacíos, de esos en los que te acuestas libremente en las albercas, típico.
Nadie me está viendo, ya lo sé. Esque simplemente por el hecho de venirme yo sola, que por cierto mi hermano ni sus luces, me siento observada, vigilada, atormentada, aterrada. Da igual, de todas maneras, ¿Qué podría pasarme estando aquí?, ¿Que me raptaran? Sí como no, estando tanta gente aquí, si alguien se atreviera sería algo tonto. ¿Qué me violaran?, ¡Claro! Porque como pueden raptarme, tienen todas las oportunidades de violarme. Bah, eso sería de locos, en fín yo vine a disfrutar del sol.
–¿Está ocupado? –Escuché esa voz, una voz que perturbaba mi...¿Ciesta?. Tenía la cara tapada con una pequeña toalla mientras me acongojaba bajo los rayos del sol.
–Oh, no. Adelante– Le respondí de manera amable.
Esa chica con dos diminutas prendas de baño puestas sobre ella, si cualquiera la viera pensaría que es una súper modelo en sus vacaciones de trabajo, pero no; era una simple chica que se sacó la lotería genética.
–Gracias– Terminó por replicar ella mientras acoodaba sus cosas entre su lugar y el mio, poniéndose cómoda. –¡Dylan, corazón! –Le hacía señas con la mano como diciendo “¡Yu-ju, por aquí!” y captó mi atención cuando dijo “Dylan, corazón!”.
–¿Y tú que demonios haces aquí, cúbrete! –Sí, como me lo temía, se refería a MI hermano Dylan, ¿Qué acaso ya había dejado a esa tal Emma?.
–¿Se conocen? –Preguntó la chica con tono de desentendida.
–Por desgracia–Pausó. –Es mi hermana menor.
–Ja-ja, eres tan gracioso–Le respondí en forma sarcástica.
–¿Qué esperas, ve y cambiate de ropa– El era sobreprotector, pero nunca había exagerado tanto.
–Oh, claro porque en una alberca lo que más se antoja es traer veinte abrigos con pantalón de mezclilla, ¿No? – Lo reté mientras se acostaba a dos lugares del mío, justo a lado de la chica morena.
–No empiezes y obedece–Me caga que sea así.
–Eres insoportable–Terminé por levantarme de ahí, la chica sólo se quedaba viendo insinuando que las hermanas menores son despreciables.
Halé mis cosas en la mano y salí casi corriendo de ahí del coraje, “Al menos puedo ir a almorzar o comer algo tranquilamente” pensé.
Caminaba a un lado del agua intentando calmar mi desagrado contra mi hermano, aveces simplemente era detestable, de la nada escuché cuando alguien gritaba.
–¡Cuidado! –Volteé y en un abrir y cerrar de ojos un tipo venía hacia mí en una patineta. ¿Desde cuándo las albercas de hoteles son lugares para que un chico ande como un skater profesional?.
Lo siguiente que recuerdo es un golpe algo duro sobe mi espalda, y yo tragando como un millón setecientos ochenta y nueve mil litros de agua clorada que pasaban por mi garganta raspando toda mi faringe, si así es, ese chico me aventó directito hacia el agua de la alberca.
Me desesperé, me moví como salamanqueza cuando la agarran los niños, intenté jalar aire pero lo único que atraía hacia mí era agua y más agua. De la nada sentí unos brazos alrededor mío, pero para mi desgracia todo se turnó negro, los parpados me pesaban no sentí nada más. Lo siguiente que pasó fue que comenzé a toser y de mi boca emanaban todos esos millones de litros de agua que me había tragado, me asusté tanto que pensé que había dejado sin agua la alberca por haber tomado tanto de ella.
–¿Cómo te sientes? –No sabía qué demonios hacía Dylan ahí. Yo solo podía toser y toser sacando toda esa agua. Supongo que mi hermano se había ventado al agua para sacarme, y ahora estaba recostada en el mismo lugar del que recien me había levantado con su brazo por detrás de mi cuello, estaba asustado y la chica morena, bueno ella seguía ahí y sin habla, junto con toda esa gente alrededor mío, Dios son tan metiches.
–¿Qué...qué...pasó? –Pude decir después de toser unas cuantas veces más.
–Tranquila, ¿Cómo te sientes? –Volvió a decir Dylan mientras intentaba levantarme.
–Estoy bien– Le respondí en tono de fastidio. –Tengo hambre, y si su majestad me suelta, tal vez pueda ir a comer algo– Él estaba agarrandome fuertemente del brazo.
–Eres una terca– Terminó por soltarme. –Podrías decir algo como “Oye, muchas gracias por salvarme la vida” – Agh, él y su tono sarcástico.
–Oh, entonces... ¡Gracias por hacerme enojar en primer lugar! –Le respondí con su tono igual de sarcástico.
–¿Sabes qué?, Lárgate a comer algo, no quiero verte por estos lugares otra vez.
–¿Y sabes qué?, No quiero volver a esuchar una sola orden de tu parte, hermanito– Me defendí. No tenía de que preocuparme, puesto que lo más seguro es que se quedara besuqueandose con esa chica.
Aunque la verdad si estaba bien agradecida con mi hermano de que se halla mojado todo para sacarme de ahí, me daba coraje que siempre quiere ser mejor que yo ante los demás, y estando solos, es el mejor.
Me bañé, me vestí y me arreglé para deperdido ir a comer algo de fruta,o algo ligero, la comida pesada y yo no combinamos, la última vez que fuí a un buffet con mi familia, termine con náuseas, toda entripada, inflamada y desesperada por el dolor de estómago.
Al llegar al comedor, ví una sola mesa vacía, mesa para dos. Suertuda, me recaga que las personas van de a dos a comer y se sientan en esas cuatro mesas pegadas como para un ejército y claro, solo llenan dos lugares.
–¿Qué le puedo servir? –Me preguntó amablemente el mesero
–¿Tienen fruta o ensaladas, jugo de naranja, ya sabe, algo ligero?.
–Usted misma puede servirse, es como un buffet– Oh no, esa palabra no. –Por allá están los platos, puede servirse toda la fruta que desee.
–Gracias– Le sonreí tras apuntarme dónde se encontraba todo eso y me dirigí rauda y veloz hacia allá.
–Oh, lo siento–Dijo una voz, después de chocar con mi hombro cuando me servía el primer trozo de sandía.
–No te preocupes yo no te ví y... –Que familiar se me hacía ese chico. –Disculpa pero, ¿Te conozco? – Pregunté algo distraída.
El chico apenas y alcanzó a abrir la boca para responder cuando una de las meseras del lugar lo interrumpió.
–Lo siento pero, no puede entrar con su patineta– ¿Patineta?, ¡Claro! Con que él fue el que me embistió contra el agua.
–Oh, sí perdón. En un momento la dejo afuera– Le contestó y regresó la mirada conmigo.
–Ni lo menciones, ya sé quien eres– Le dije con una sonrisa fingida en mi boca, el plato con ese trocito de sandía en él, y mi otra mano ocupada estando en mi cintura con el puño cerrado.
–¿Quién soy? – Dijo despreocupado.
–Déjame te refresco la memoria. “¡Cuidado!, ¡Ahhh!” –Imité toda la escenita sucedida.
–¡Oh por Dios!, Eres tú–Eso sonó más como una afirmación que una pregunta.
–Claro que soy yo, y por cierto gracias por disculparte– Estaba sarcástica.
–Lo siento mucho es sólo que, me perseguían.
–¿Te perseguían? – Repetí, con cara de “What?”
–Historia larga y... ¿Vienes sola? –Almenos era buena onda.
–Por desgracia–Sonrió. –Bueno, vine con mi hermano pero ignora eso, de todas maneras nunca nos vemos ni estamos juntos así que es como si viniera sola.
–Pues podríamos comer juntos, ya que los dos estamos solos por estos rumbos, ¿Qué te parece? –Acaso el, ¿El me estaba coqueteando?, Imposible.
–Seguro, pero tienes que dejar tu patineta afuera antes de que nos echen a los dos.
Acto seguido terminé de servirme toda la fruta que se me antojaba, él fue a dejar su patineta afuera, a servirse comida, y se fué a sentar en frente de mí.
–Y...¿Quieres hablar? –Me preguntó el después de varios segundos de estar callados comiendo.
–Claro, ¿Cómo de qué o qué?.
–Ya sabes, lo básico, tu nombre, de donde eres...cosas así.
–¿Eres policía? –Reímos.
–Tal vez– Bufó. –Y si así lo fuera no me has respondido– Me retó.
–Ok, señor policía. –Le seguí el juego. –Mi nombre es Rachel Younth, y soy de Denver Colorado, te toca.
–¿Qué me toca? –Se sordeó, JA!
–Oh vámos, te toca decirme tu nombre y de dónde eres, tramposo–Entrecerré mis ojos con puchero al decir la última palabra.
–Bien, me llamo Joseph Smith, y soy de New Yersey, pero llevo viviendo aquí desde hace cinco años, y me hospedo aquí porque...!Hey! no me hagas salirme del tema–¿Acaso ocultaba algo?
–¿Smith, huh? ¿Conoces a Will? – Me burlé.
–Que graciosa– Siguió.
–Ya, hombre. Terminemos de comer.
¿Por qué de la nada me parecía este chico de lo más atractivo?, Ahí estaba el, con sus tantos lunares en la cara, esa dentadura escondida tras esa perfecta sonrisa, su cabello oscuro y corto, y ni hablar de esa barbita queriendo apenas crecer. Él era tan... hermoso.
–¿Qupe tanto me vez? –Oh,oh. ¿Se habrá dado cuenta de que lo observaba casi con la baba de fuera?.
–¿Yo?. Oh, no me dí cuenta, esta sandía está realmente rica– Le mentí. –¿Y tú que tanto me vez a mí?.
–Nada, simplemente...olvídalo.
–No, ahora me dices– Lo regañé.
–Es solo que... creo que eres bonita, ¿Qué edad tienes? –¡Osea cómo!, eso se sentía raro.
–Sabes Joseph, empiezo a creer que de verdad eres policía. –Bufé.
–No, no lo soy, de verdad solo soy yo. Y puedes decirme Joe.
–No lo sé, siento que al decirte así es como si tubieramos años de conocernos, y qué tenemos, ¿Unos quince minutos nada más? – Reímos mientras observaba mi rloj de mano.
Ese chico sí que es cautivador, encantador, galante aunque ande con sus jeans y camisa informales. El es muy guapo...y atrevido.
–No me haz respondido, otra vez evades las preguntas.
–¿Qué?, Oh si... –Dudé en responderle mi edad correcta, al principio pensé en decirle que yo tenia unos vintidós años para que no me creyera tan escuincla como mi familia y sobre todo mi hermano. –Tengo diesiciete años–Terminé por decirle la verdad.
–¿Tan pequeña y tan...? –Dios, ahí estaba eso otra vez, ¿Cómo que pequeña?, algún día me revelaría. –...tan grande a la vez.
–¿Cómo? – Me confundí.
–Sí digo, tienes la edad de una niña todavía, pero no lo pareces.
Al fín alguien que me caía bien, que me trata como merezco, que no solo piensa en que soy una bebé, una niñita y nada más.
–Hasta que alguien aquí me dice algo con sentido– Bufé
–Imagino por lo que pasas. Podríamos ir hoy a una fiesta juntos, ¿Te animas? –Sí ya lo dije, es atrevido.
–¿Qué acaso tu también vienes solo? – Eso sonó raro pero esque, se quedó a comer conmigo, no se ha ido a ningún lado y ¿Me invita a una fiesta?.
–La verdad sí, estoy aquí por... – Dudó– Cuestiones personales.
–Oh, por más que lo quisiera, la habitación de mi hermano está junto a la mía y te aseguro que ni al balcón me va a dejar salir.
–Fúgate– Lo dijo con tanta serenidad, tanta seriedad y en seco que me sorprendió.
–No sería mala idea.
Su opción me dejó pensando, de encontrar una fiesta no sería problema, vacaciones, playa, hoteles con salones lujosos, estan en todos lados y todas las noches, encontraríamos una fiesta por seguro, pero ¿Fugarme?, eso sería interesante y él... mi cómplice.
Al caer la noche, yo ya me estaba arreglando para salir de fiesta. Aunque la verdad no sabía que ponerme, nunca había salido a una de esas fiestas nocturnas en la playa, así que me puse otro de mis trajes de baño, con una blusa de tanque blanca encima, y una falda larga, algo veraneado.
Me sercioré de que Dylan estubiera en su habitación y así parecía ser. De pronto escuché como algo ligero golpeaba las puertas de vidrio del balcón de mi habitación...era Joseph, tan encantador como cuando lo ví por primera vez hacía unas horas.
–¿Lista?.
–¿Por dónde me bajo? – Le pregunté fisgoneando el balcón que por cierto estaba en el segundo piso.
–Tú salta, aquí estoy yo.
¿Estaba loco o que demonios le pasaba a este hombre?
–¡No! – Grité
–Shhhh, tu hermano te escuchará.
–¿Estás seguro?, ¿Y si te aplasto? –Se rió de mí, de forma segura.
–No pasa nada– Abrió y estiró los brazos a sus costados insinuando que yo saltara hacia el.
Al final de cuentas sí me aventé y con los ojos cerrados, y Joseph sin esfuerzo alguno me atrapó, sabrá Dios como le hizo pero lo logró sin rasguño alguno.
–¿Nos vamos? – Dijo él doblando su brazo a mi lado para que yo lo entrelazara con el mío.
–Nos vamos– Afirmé con un tono de nervios y aventura. Pasé mi brazo por el de él.
Ya era una completa rebelde, bien cualquier chica de mi edad ya se habría fugado unas cien veces, pero para mí era algo nuevo, me sentía como una fugitiva de la ley.
Llegamos a la fiesta, en plena playa a la luz de la luna, con música a todo lo que da. Con cientos y cientos de chicas en bikinis, y chicos en sus vermudas floreadas, todos musculosos y bailando sensualmente.
–¿Quieres algo de tomar? –Genial, atractivo, atrevido, fuerte, y además...¿Caballeroso?.–¿Alguna piña colada, una margarita...una cerveza? –Y ahora quería emborracharme, ¿Qué trama?.
–Sí, pero algo sin alcohol.
–Oops, eso será algo difícil, aquí no puedes tomar agua embotellada sinque antes alguien le eche cerveza.
Oh genial, ya empezaba a sentirme incómoda.
Mientras nos sentamos en una de las mesitas improvisadas para la fiesta, ví como un chico observaba misteriosamente a Joseph... ¿O me veía a mí?, no definitivamente observaba a Joseph.
–¿Te molesta si voy por otra bebida? – Me dijo Joseph al ver al fín a los ojos a ese chico misterioso.
–No, adelante– Le dije un tanto temerosa. La verdad no se a qué le tenía miedo.
Joseph se alejó de mí y me quedé viendo hacia todos lados, intentando entretenerme con algo puesto que Joseph ya se había tardado...está bien exagero no llevaba ni diez minutos, pero para ir por una bebida, era mucho tiempo.
–¿Qué hace una niña tan linda despierta a esta hora?.
A otro perro con ese hueso, ¿Acaso nadie entiende que ya no quiero ser una niña?
–¿Te conozco? –Le pregunté a ese chico guapo que me llamó “niña”
–No, pero podríamos–Aunque ese chico con cabello castaño claro, piel clara, mandíbula un tanto ancha, brazos musculosos, espalda amplia y sonrisa encantadora, se escuchaba como un pervertido violador de niñas, pero que bah, yo ya no soy una niña, no podría hacerme nada.
Así que intenté sonar como toda una profesional ante esos chicos que te quieren invitar un trago y después te llevan a la cama para... para hacer cosas asquerosas.
–Podríamos, pero no lo vamos a hacer.
–Lo haremos, aunque no quieras– Me tomó del brazo haciéndome levantarme de la “silla” .
–¿Quién te crees que eres para tratarme así? –La verdad sí me asusté, el tipo parecía estar ebrio, y eso junto con fuerte y alto no combinaban bien que digamos...era guapo pero aterrador.
–No me creo nadie, simplemente creo que tú y yo, encajamos a la perfección–Me lo dijo en un tono tan pervertido que me dió asco al instante tan solo pensar que...EW.
El tipo empezó a agarrar con más fuerza mi muñeca tanto que me lastimaba mucho. Comenzó a jalonearme y como siempre, la niñita que nunca había vivido algo así tenia ganas de llorar, ¿Algún día dejaré de ser tan inmadura, miedosa y llorona?.
–¡James suéltala en este instante! – Escuché que alguien me defendía, ahora me sentía como en un cuento de hadas.
–Oh, porfavor Joseph, ¿Crees poder contra mí?, Ya te he vencido en el pasado, no me sería difícil hacerlo de nuevo– Porfín me soltó para reñir con...Joseph, él me salvó.
–Cláro que puedo, eso fue hace dos años y no soy el mismo de antes– Lo desafió Joseph.
En un santiamén el tal “James” se volvió hacia mi y de nuevo, me apretujó contra el.
–¡Suéltame, imbécil! –¡Yay!, me sentía toda una rebelde hablando de esa manera.
–Oh, preciosa cláro que te soltaré, pero en mi habitación–Cada que me dirigía la palabra me sentía con más nauseas.
–¡Te dije que la soltaras! –Y así fue como Joseph le partió la cara a ese tipo, bueno como siempre yo y mis exageraciones, solo le dió un puñetazo en la cara, pero solo le hizo un rasguño. Lo bueno; me soltó y se inclinó hacia el sentido contrario. Lo malo; amenazó a Joseph con hacerme daño si no se aleja de...”Tú sabes” esas fueron sus palabras, “Si no te alejas de...tu sabes, le haré daño a tu chica, tú decides” y se largó, afortunadamente se largó.
–¿Estás bien? –Me tomó por ambos brazos visualizandome, como escaneándome de pies a cabeza.
–Sí– Apenas y pude emitir sonido, estaba asustada, confundida, atemorizada, extrañada, todo al mismo tiempo.
–¿Estás segura? –Notaba como me frotaba la muñeca con gestos de “fuchi”.
–Sí yo estoy...Joseph, ¿Estás metido en algo malo? – Le pregunté con curiosidad, mientras estabamos más alejados de la gente de la fiesta, a plena luz de la luna. Sería romántico de no ser porque no era mi novio.
–Yo...no te preocupes, no tienes porqué estar asustada.
–No estoy asustada, me preocupa que... –Por un momento dije “Chin, ya la regué no debí decir eso, ahora lo tengo que concluir”. –Que te hagan daño.
–Esos tipos no tiene importancia alguna, ya te lo dije.
–Joseph, si no fuera algo importante, ese tipo no vendría a intentar hacerte daño por terceros, porfavor dímelo, ¿Es malo? –Insistí.
–No puedo decírtelo aquí, hay mucha gente.
–Entonces vamos a otro lugar más privado– Soné sarcástica y a la vez extraña, debo sacar de mi mente esos pensamientos morbosos. Aunque ultimamente todo se base en...sex...eso, yo no soy así no puedo estar cambiando, no puedo hacerme débil ante el tema, me aterra el pensar que con el tiempo lo único que querré al estar con una persona de mi sexo opuesto es...eso.
Fuimos a su habitación, no lejos de la mía, y justo del otro lado de la alberca, en el edificio frente al mío.
–Sé cautelosa, esos tipos me andan rondando y si se enteran que vine contigo hasta acá...en fín, entra–Dijo abriendo la puerta de su cuarto con su típica llave de tarjeta.
–Eres un problemático– Esbocé entrando en ella.
–Escucha, no puedo contarte todo, sólo te diré lo más importante puesto que ahora James dijo que podría hacerte daño– Que miedo, nos sentamos muuy pegaditos en su cama, hablando quedito para no ser escuchados si esque estabamos siento espíados por esos malosos, aunque la verdad yo solo conocía a James.
–¿Joseph, no estamos así como en peligro de muerte o algo parecido verdad? –Cuestioné.
–No, no te preocupes. Es solo que, bueno todo el problema fue, por amor.
Oh no, el no dijo esa palabra.
–James salía con una chica– Continuó Joseph su relato. –Cosa de la que yo no estaba enterado, y pues, tu sabes lo que pasó después, las cosas se pusieron un tanto calientes y ella y yo terminamos...¿Tú entiendes no?.
–Eso creo, ¿Tanta violencia por eso? Joseph las chicas van y vienen, eso es muy infantíl–Sí, inclusive para mí.
–¿Mencioné que esa chica, era su prometida?, Estaban por casarse, y bueno pues, creo que llegué yo y lo arruiné todo.
–Por Dios, Joseph si esa chica se te insinuó significaba que no valoraba a James como se merecía, creeme que pienso que hasta un favor le hiciste al desenmascarar a la tipeja esa.
–Es exactamente lo que yo pensé, pero el jamás entiende, se puso en mi contra, y ahora el y sus amiguitos no desaprovechan que yo esté con alguna mujer, siempre las hieren o les hacen algo, el rencoroso de James nunca puede perdonar.
–¿Joseph, ellos podrían hacerme daño? – Pregunté asustada.
–Oh, claro que no, te prometo que estaré aquí para protegerte–Aw, eso sonó super romantico.
–¿Pero, si el motivo de que quieran “hacerme daño” –Hice comillas imaginarias con los dedos–Es porque yo estoy contigo, ¿No será mejor que yo me aleje de ti?.
–Sí, pero ellos no aceptarán eso, si les digo que no tengo nada que ver contigo, pensarán que solo trato de cuidarte, y te irá peor, creeme no eres la primer chica a la que le doy mi protección, te conviene quedarte conmigo.
Estaba realmente asustada, ¿Todo por fugarme con un desconocido?, Estoy escarmentando las consecuencias de mis actos.
–Ahora véte a tu habitación, es cerca de la medianoche, no quiero que tu carroza se convierta en calabaza– Reímos.
Así fue, con la mayor cautela jamás antes puesta en acción, me dirigí a mi habitación, con el extremo cuidado de que Dylan no se entere de que me salí, aunque siendo sincera, lo último que creería es que Dylan estaba en su cuarto, de seguro estaba en otra fiesta, o en el cuarto de una mujer, repulsivo. Me sentí observada, lo típico, nada fuera de lo normal. Me puse mis pijamas y me instalé para dormir.
Día 2

Ok, ahora me encuentro en el avión rumbo a Florida, el lugar donde estaríamos hospedados Dylan y yo mientras mis padres iban y venían de las Bahamas en el crucero, aproveché que mi tonto hermano está dormido en el asiento de alado para escribir. Hoy en la mañana nos despertamos temprano, desayunamos y como siempre reñimos un poco respecto a este viaje, y quien sabe cómo, pero Dylan terminó por rendirse y aceptar la venida, es como unas vacaciones sin padres. Espero que sean divertidas, y que mi hermano sobreprotector de perdido me deje salir a divertirme, o me cuide solo lo necesario, ya no soy una niña, aunque siga siendo la bebé consentida en mi familia.
La neta es que nunca me había subido a un avión antes, pero los nervios se fueron después de despegar, mi miedo siempre ha sido que se caiga el avión o una turbina se rompa, pero eso casi siempre sucede al despegar, lo que me faltaba era que aterrizara bien, eso espero.
Ya es de noche, estoy lista para dormir en mi cómoda cama del hotel, que más bien es como un paraíso, mis padres se fueron hoy en la tarde en el crucero, es como su quien sabe que luna de miel, se nota que se aman, espero encontrar algún día a alguien como mamá lo hizo con mi padre, pero ese es otro show. Gracias a Dios el avión aterrizó sano y salvo, todos estamos bien por fortuna. Al llegar a este paraíso, de verdad cambié mis expectativas, definitivamente me iba a divertir; alberca, playa, una habitación enorme para mi sola, muchos chavos de nuestra edad aquí, esto sería divertido.
No quiero irme a la playa sin antes conocer a alguien, no es divertido, no puedes hacer castillos de arena sin alguien que te los destruya, no puedes enterrar a alguien sin tener a ese alguien antes, no puedes jugar con las olas sin alguien a tu lado, eso sería raro y vergonzoso, y estoy segura que Dylan no queerría a compañarme, lo más seguro es que ya se halla ligado a alguien y se vallan juntos a algun lado. Mejor me voy a la alberca, ahí si se puede andar solo, tal vez me haga un bronceado.
Día 1

2 de Junio de 2006
Hoy no fue un día normal en mi familia, mis padres tomarían un crucero a las Bahamas por todo el verano. “Genial” pensé, “Todas las vacaciones de verano sin mis padres cerca”, lo que todo adolescente queerría alguna vez en su vida. No sabía si estaba bien o mal, si mal no recordaba yo seguía siendo la hijita de papi y mami, me atemorizaba que algo sucediera mientras estaban de viaje, pero siempre era un tanto negativa cuando mis padres se ausentaban, no quería perderlos, digo ¿Quién quiere?.
–Rachel, ven un momento–Esa, esa era mi madre Susan gritándome desde la planta baja de la casa a medio día.
–¡Voy! –Grité para salir disparada por las escaleras, ya saben, típico de una chica. –¿Qué pasó, se canceló el crucero? –Bromeé, la verdad no sabía si quería que eso sucediera o que ellos se fueran y con suerte, yo madurara al fín.
–No realmente, Dylan y tu irán a un curso de verano, ya sabes algo divertido– Dylan era ese dichoso hermano mayor, de veinte años. Aperlado, alto, musculoso, lo acepto... sería atractivo para cualquier chica que lo viera, tal vez por eso él halla tenido tantas novias, y besos en mi propia casa.
–¿De cuando a acá piensas que un curso de verano con Dylan es divertido? – Me enojé.
–¿De cuándo a acá piensas que estoy preguntándote, irán y se acabó. Ya los inscribí, será sólo mientras dura nuestro crucero– Me imitó, me regañó y me advirtió.
–Ajá, osea tooodo el verano–Me quejé.
–¿Acaso pensabas que los ibamos a dejar solos todo el verano?, conozco a tu hermano, derribarían la casa cinco minutos después de habernos ido tu padre y yo.
–Eso es injusto, ¿Sabes? – Me volví a quejar para después seguir corriendo escaleras arriba hacia mi cuarto.
–Y haz tu maleta, se van mañana a las nueve– Me dijo por último.
Demonios, ¿A quién no le entusiasmaba la idea de salir de viaje sin sus padres?. Bueno la verdad a mi no, Dylan era muy tierno, amigable, divertido, gracioso y un perfecto hermano... amigo cuando estabamos juntos y solos. Pero cuando estaba cerca de sus amigos, o de nuestra propia familia, era un mamón de primera, me ofendía, avergonzaba, se burlaba de mí, hacía que los demás se burlaran de mí, incluzo me hacía llorar, y por su culpa, mi madre me regañaba cada que intentaba defenderme, regresarle las burlas, decirle que estaba en lo incorrecto, que dejara de hacerlo, que parara. Siempre salía perdiendo yo, por eso y solo por eso este viaje no me llamaba mucho la atención, pero que va, sin mis padres tal vez recibiría menos regaños, si mi hermano se burlara de mí, podría golpearlo a gusto aunque... a quien engaño yo no me atrevería, no se ignorar a los demás cuando hablan mal de mí. Siempre ha sido así, se rien de mi y lloro, me maltratan y humillan públicamente y lloro, lo admito soy muy, muuy llorona.
A las pocas horas, se escuchó el auto de mi hermano estacionarse en el porche de la casa. Unos gritos le siguieron, y para terminar, un portazo junto a mi cuarto solo quedaba una cosa por razonar; mi madre le había dicho a Dylan lo del curso de verano. Que más bien era como una “guardería” de verano, era uno de esos viajes donde los hijos de los que iban en crucero se quedaban ahí para no causar problemas en casa, eso me lo dijo mi mamá en la cena, cuando llegó papá.
–Pues no iré, Emma porfín pasará un verano completo en la ciudad y no pienso dejarla, que valla Rachel, yo ya sé cuidarme solo–Síp, Emma era otra de sus noviecitas, seguramente quería que yo estubiera lejos para traerla y revolcarse con ella en ausencia de mis padres.
–Agh, tu y tus noviecitas–Dije lo más bajo posible, pero al parecer Dylan si me escuchó por la forma en que me miraba y aún así no dijo nada al respecto.
–Dylan tienes que entender que mientras vivas en esta casa seguirás nuestras ordenes, no podemos y no queremos que se queden aquí dos meses, además ya está todo pagado y no hay devoluciones ni reembolsos, ahora porfavor vállanse a dormir, mañana en la mañana nos vamos los cuatro–Dijo mi padre al término de la cena.
Y así fue, subí, me cepillé los dientes, agarré una maletota de mi closet, y empezé a guardar todo lo que necesitaba para estar dos meses; blusas, pantalones, shorts, faldas, pijamas, ropa interior, perfumes, cepillo de dientes, de cabello, zapatos, tenis, zapatillas por si acaso, inclusive toallas femeninas, dos meses fuera de casa y era obvio que las necesitaría, en fín estaba casi empacando mi cuarto entero. Me acosté a dormir estando no se si nerviosa, felíz, abrumada, enojada o que se yo, simplemente no sabía que pensar.
El diario de una chica

El diario de una chica
By Valerie Lorette
Si estoy escribiendo esto, quiere decir que, por obvias razones estoy dando a conocer todos mis sentimientos, de mi forma de pensar de todo lo que sentí a lo largo de todo este tiempo. Mi nombre, Rachel Younth de tan solo diecisiete años de edad, mi vida nunca ha sido un cuento de hadas como el de todo libro que se escribe, por eso este diario es como mi confidente, mi mejor aliado, mi cómplice de todo.
Como toda chica con un hermano mayor, quien ha tenido como novecientas ochenta y cuatro novias, lo he visto besarse una y otra vez cada que invita a una a conocer a mis padres, a quienes estoy muy apegada, soy como la típica niñota que a una edad avanzada, sigue dependiendo de sus padres, chiflada, consentida, mimada, complacida en todo, berrinchuda, sensible, tierna. Esta bien me salí del tema, a lo que venia con eso de los besos, esque...sí si pensaste en eso estás en lo correcto, nunca he dado mi primer beso. A estas alturas es avergonzante y bochornoso, cada que sale el tema en cualquier lugar al que voy me hago la desentendida y cambio el tema lo más despistado que pueda. No me siento avergonzada de mí misma, digo si no he dado ese paso debe ser por algo ¿no?, lo que me pone de esa forma es saber que la mayoría de mis amigas ya lo dieron, que en estas épocas si no das tu primer beso antes de los trece, eres una rara, desadaptada, antisocial, alguien que no vale la pena para invitar a fiestas, inpopular...no vales mucho. Es despreciable pensar como las personas tratan a los demás por las cosas que tiene, su dinero, su popularidad, su forma de ser, su aspecto, y ahora aunque me duela decirlo... su virginidad.
Me gusta escribir las cosas tal y como sucedieron, tengo una memoria fotográfica, esta bien miento, pero suelo recordar a grandes rasgos las cosas que cambian mi vida, ¿Por qué?, porque simple y sencillamente cuando algo me enfurece, me emociona, me pone triste, nerviosa, temorosa, en fín, con cada sensación que corre por mí cuerpo, lo “revivo” todo como si se lo estubiese contando a alguien, como si lo estubiera viviendo una y otra vez, así que no es tan difícil olvidarse de eso, y menos cuando escribo en este tonto librito casi a diario, no sé porque lo llamo diario si no lo actualizo todos los días, pero igual, es la costumbre, así se llama y punto.