
El diario de una chica
By Valerie Lorette
Si estoy escribiendo esto, quiere decir que, por obvias razones estoy dando a conocer todos mis sentimientos, de mi forma de pensar de todo lo que sentí a lo largo de todo este tiempo. Mi nombre, Rachel Younth de tan solo diecisiete años de edad, mi vida nunca ha sido un cuento de hadas como el de todo libro que se escribe, por eso este diario es como mi confidente, mi mejor aliado, mi cómplice de todo.
Como toda chica con un hermano mayor, quien ha tenido como novecientas ochenta y cuatro novias, lo he visto besarse una y otra vez cada que invita a una a conocer a mis padres, a quienes estoy muy apegada, soy como la típica niñota que a una edad avanzada, sigue dependiendo de sus padres, chiflada, consentida, mimada, complacida en todo, berrinchuda, sensible, tierna. Esta bien me salí del tema, a lo que venia con eso de los besos, esque...sí si pensaste en eso estás en lo correcto, nunca he dado mi primer beso. A estas alturas es avergonzante y bochornoso, cada que sale el tema en cualquier lugar al que voy me hago la desentendida y cambio el tema lo más despistado que pueda. No me siento avergonzada de mí misma, digo si no he dado ese paso debe ser por algo ¿no?, lo que me pone de esa forma es saber que la mayoría de mis amigas ya lo dieron, que en estas épocas si no das tu primer beso antes de los trece, eres una rara, desadaptada, antisocial, alguien que no vale la pena para invitar a fiestas, inpopular...no vales mucho. Es despreciable pensar como las personas tratan a los demás por las cosas que tiene, su dinero, su popularidad, su forma de ser, su aspecto, y ahora aunque me duela decirlo... su virginidad.
Me gusta escribir las cosas tal y como sucedieron, tengo una memoria fotográfica, esta bien miento, pero suelo recordar a grandes rasgos las cosas que cambian mi vida, ¿Por qué?, porque simple y sencillamente cuando algo me enfurece, me emociona, me pone triste, nerviosa, temorosa, en fín, con cada sensación que corre por mí cuerpo, lo “revivo” todo como si se lo estubiese contando a alguien, como si lo estubiera viviendo una y otra vez, así que no es tan difícil olvidarse de eso, y menos cuando escribo en este tonto librito casi a diario, no sé porque lo llamo diario si no lo actualizo todos los días, pero igual, es la costumbre, así se llama y punto.
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