
2 de Junio de 2006
Hoy no fue un día normal en mi familia, mis padres tomarían un crucero a las Bahamas por todo el verano. “Genial” pensé, “Todas las vacaciones de verano sin mis padres cerca”, lo que todo adolescente queerría alguna vez en su vida. No sabía si estaba bien o mal, si mal no recordaba yo seguía siendo la hijita de papi y mami, me atemorizaba que algo sucediera mientras estaban de viaje, pero siempre era un tanto negativa cuando mis padres se ausentaban, no quería perderlos, digo ¿Quién quiere?.
–Rachel, ven un momento–Esa, esa era mi madre Susan gritándome desde la planta baja de la casa a medio día.
–¡Voy! –Grité para salir disparada por las escaleras, ya saben, típico de una chica. –¿Qué pasó, se canceló el crucero? –Bromeé, la verdad no sabía si quería que eso sucediera o que ellos se fueran y con suerte, yo madurara al fín.
–No realmente, Dylan y tu irán a un curso de verano, ya sabes algo divertido– Dylan era ese dichoso hermano mayor, de veinte años. Aperlado, alto, musculoso, lo acepto... sería atractivo para cualquier chica que lo viera, tal vez por eso él halla tenido tantas novias, y besos en mi propia casa.
–¿De cuando a acá piensas que un curso de verano con Dylan es divertido? – Me enojé.
–¿De cuándo a acá piensas que estoy preguntándote, irán y se acabó. Ya los inscribí, será sólo mientras dura nuestro crucero– Me imitó, me regañó y me advirtió.
–Ajá, osea tooodo el verano–Me quejé.
–¿Acaso pensabas que los ibamos a dejar solos todo el verano?, conozco a tu hermano, derribarían la casa cinco minutos después de habernos ido tu padre y yo.
–Eso es injusto, ¿Sabes? – Me volví a quejar para después seguir corriendo escaleras arriba hacia mi cuarto.
–Y haz tu maleta, se van mañana a las nueve– Me dijo por último.
Demonios, ¿A quién no le entusiasmaba la idea de salir de viaje sin sus padres?. Bueno la verdad a mi no, Dylan era muy tierno, amigable, divertido, gracioso y un perfecto hermano... amigo cuando estabamos juntos y solos. Pero cuando estaba cerca de sus amigos, o de nuestra propia familia, era un mamón de primera, me ofendía, avergonzaba, se burlaba de mí, hacía que los demás se burlaran de mí, incluzo me hacía llorar, y por su culpa, mi madre me regañaba cada que intentaba defenderme, regresarle las burlas, decirle que estaba en lo incorrecto, que dejara de hacerlo, que parara. Siempre salía perdiendo yo, por eso y solo por eso este viaje no me llamaba mucho la atención, pero que va, sin mis padres tal vez recibiría menos regaños, si mi hermano se burlara de mí, podría golpearlo a gusto aunque... a quien engaño yo no me atrevería, no se ignorar a los demás cuando hablan mal de mí. Siempre ha sido así, se rien de mi y lloro, me maltratan y humillan públicamente y lloro, lo admito soy muy, muuy llorona.
A las pocas horas, se escuchó el auto de mi hermano estacionarse en el porche de la casa. Unos gritos le siguieron, y para terminar, un portazo junto a mi cuarto solo quedaba una cosa por razonar; mi madre le había dicho a Dylan lo del curso de verano. Que más bien era como una “guardería” de verano, era uno de esos viajes donde los hijos de los que iban en crucero se quedaban ahí para no causar problemas en casa, eso me lo dijo mi mamá en la cena, cuando llegó papá.
–Pues no iré, Emma porfín pasará un verano completo en la ciudad y no pienso dejarla, que valla Rachel, yo ya sé cuidarme solo–Síp, Emma era otra de sus noviecitas, seguramente quería que yo estubiera lejos para traerla y revolcarse con ella en ausencia de mis padres.
–Agh, tu y tus noviecitas–Dije lo más bajo posible, pero al parecer Dylan si me escuchó por la forma en que me miraba y aún así no dijo nada al respecto.
–Dylan tienes que entender que mientras vivas en esta casa seguirás nuestras ordenes, no podemos y no queremos que se queden aquí dos meses, además ya está todo pagado y no hay devoluciones ni reembolsos, ahora porfavor vállanse a dormir, mañana en la mañana nos vamos los cuatro–Dijo mi padre al término de la cena.
Y así fue, subí, me cepillé los dientes, agarré una maletota de mi closet, y empezé a guardar todo lo que necesitaba para estar dos meses; blusas, pantalones, shorts, faldas, pijamas, ropa interior, perfumes, cepillo de dientes, de cabello, zapatos, tenis, zapatillas por si acaso, inclusive toallas femeninas, dos meses fuera de casa y era obvio que las necesitaría, en fín estaba casi empacando mi cuarto entero. Me acosté a dormir estando no se si nerviosa, felíz, abrumada, enojada o que se yo, simplemente no sabía que pensar.
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